La cancelación de unas tarjetas de crédito puede ser una decisión financiera responsable, especialmente si estas no se utilizan con frecuencia o simplemente quieres evitar tentaciones de compras impulsivas.
Sin embargo, antes de llamar al banco para deshacerte del plástico, date un minuto y respira profundo, ya que, aunque suene contradictorio, deshacerte de esa tarjeta podría terminar golpeando tu bolsillo y tu reputación ante las instituciones financieras.
Es por ello que en esta ocasión en DeDinero, te explico las razones por las que cancelar una tarjeta de crédito puede perjudicarte, aunque no la utilices.

La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) explica que contar con muchas tarjetas de crédito puede ser beneficioso si se es ordenado y se cuenta con los recursos para solventar las deudas.
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Sin embargo, si no se cuentan los con recursos suficientes para costear los gastos sujetos a estas, es conveniente cancelarlas. No obstante, dentro del complejo mundo del historial crediticio, la lógica convencional no siempre aplica, ya que mantener estas tarjetas, incluso si pocas veces se utilizan, puede ser la pieza clave para mantener tu calificación crediticia en un nivel saludable.
De acuerdo con diversos especialistas financieros, uno de los principales motivos por los cuales es conveniente mantener un plástico crediticio, es por la forma como funcionan los algoritmos que evalúan nuestro comportamiento financiero.
BBVA, Santander y más entidades bancarias, explican que algunos de los factores que se ven afectados cuando se cancela un plástico crediticio son los siguientes:
Antigüedad del crédito: La mayoría de las entidades financieras valoran el tiempo que mantenemos nuestros productos crediticios. Por ejemplo, si una de las tarjetas con poco uso, es de las que tienen mayor antigüedad, al cancelarla se estaría eliminando dicho historial.
Es importante resaltar que los bancos prefieren que los prospectos de clientes cuenten con años de trayectoria demostrable, y no alguien que parece haber empezado a usar tarjetas hace apenas unos meses.
Capacidad de deuda: Este es uno de los puntos técnicos para los bancos, ya que el puntaje de cada cliente contempla qué porcentaje del límite del crédito se usa.
Por ejemplo: supongamos que cuentas con dos tarjetas, las cuales cada una tiene un límite de $10,000 pesos (en total $20,000 pesos), pero solo tienes una deuda de tan solo $5,000 pesos, esto quiere decir que solo estás ocupando el 25% de tu capacidad.
Sin embargo, en caso de que llegues a cancelar la tarjeta que no ocupas, tu límite total baja a $10,000 pesos, por lo que ahora la misma deuda representa el 50% de tu capacidad de endeudamiento.
Esto es considerado como una red flag para los bancos, ya que consideran que a mayor porcentaje de uso, es peor la nota ante estas entidades financieras, pues contempla que vives al límite.
¡Ojo!, ya que si la tarjeta se está convirtiendo en una verdadera carga, es en ese momento, cuando es conveniente cancelar el plástico. Asimismo, si contemplas que el costo de la anualidad es elevado o las compras mensuales que debes hacer cada mes para mantener ciertos beneficios, te resultan innecesarias, es un factor para proceder con la cancelación.
La Condusef nos exhorta a utilizar estos plásticos de forma inteligente, siempre manteniendo deudas por debajo del 30% de nuestros ingresos, esto con el fin de no adquirir endeudamientos que pongan en riesgo nuestras finanzas. Acerca del autor: Daniel Fitta es periodista apasionado por las finanzas personales; escribe todos los días en DeDinero de El Universal.