Si bien las tarjetas de crédito suelen verse como la herramienta perfecta para adquirir bienes o servicios a largo plazo, las consideradas como Platinum destacan por ser la llave a un estilo de vida exclusivo.
Trato preferencial en aeropuertos, descuentos selectos y meses sin intereses son algunos de los beneficios que justifican su costo de anualidad. Un ejemplo claro es la Tarjeta Platinum BBVA, que requiere un pago anual de $2.579 pesos. Pero, ¿realmente vale la pena esta inversión? En DeDinero te lo explicamos.
Mientras algunas personas prefieren los plásticos sin cobro anual, pues lo consideran un gasto innecesario, para otros, este tipo de tarjetas es una herramienta que se hace sola, debido a las garantías y beneficios que ofrece.

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La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) señala que elegir una tarjeta de crédito requiere un balance: no solo importan los beneficios, sino también las comisiones y penalizaciones, como es el caso del Costo Anual Total (CAT) o la tasa de interés.
Y es que analizar estos costos es clave para asegurar que la tarjeta se ajusta a nuestras necesidades y capacidad de pago.
En el caso de la tarjeta Platinum BBVA, el costo de la comisión de administración de la tarjeta (anualidad) es de $2,579 pesos; sin embargo, a partir del segundo año, la comisión será gratis, siempre y cuando realices compras iguales o mayores a $750,000 pesos anuales.
Por otro lado, el CAT sujeto al plástico es el 49.9%; sin embargo, seguramente te has de preguntar: "¿Qué significa este dato?", pues básicamente es el porcentaje más importante del plástico, porque es el costo real y completo.
El CAT no solo incluye los intereses; también vienen adjuntas las comisiones por aperturas, seguros y anualidades. Por ejemplo, si utilizas $100 pesos, al final de un año, habrás pagado esos $100 pesos más $49.40 adicionales de puro costo, obvio, sin contar el IVA.
Cabe señalar que el CAT que maneja esta tarjeta de crédito es relativamente bajo en comparación con el de otras tarjetas de la misma gama. Por otro lado, en el caso de la tasa de interés anual, esta es de un 38.58%; este es el porcentaje que te cobrará BBVA solo por el hecho de prestarte el dinero, calculado a un año.
Por otro lado, debes considerar que, en caso de un atraso, además de los intereses, se te cobrará una penalización de $490 pesos por pago tardío.
De acuerdo con el portal web de esta entidad bancaria, al obtener este plástico, accederás al programa de recompensas conocido como “Puntos BBVA”, con el cual se pueden obtener el 15% en puntos en cada una de las compras que se realicen en México y en el extranjero; estos puntos pueden utilizarse para adquirir bienes y servicios en los diversos establecimientos a nivel nacional.
Acceso a las salas VIP en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
Descuentos y promociones en todo el país, en comercios como El Nuevo Mundo, Price Travel, Starbucks, Sephora y más; para consultar el listado completo, basta con ingresar al siguiente enlace: https://www.bbvadescuentos.mx/
Para disfrutar de los beneficios que brinda este plástico, es necesario que compruebes ingresos mínimos de $50,000 pesos mensuales, o en caso de contar con tu nómina en este banco, se te enviará una invitación para que aceptes el plástico.
Contempla que, al recibir tu salario con BBVA, el banco te puede brindar la opción de anulación gratuita desde el primer año.
Entonces, ¿realmente me conviene el plástico? Sí, al ser tarjetas con un CAT y una tasa de interés más baja en comparación con otras que ofrecen entidades como Santander o HSBC, los intereses resultan no ser tan elevados. Sin embargo, hay plásticos que ofrecen mayores beneficios, como la tarjeta de Banamex o la American Express.
No obstante, recuerda que la Condusef explica que la tarjeta de crédito ideal es aquella que se adapta a nuestras necesidades y posibilidades. Es por ello que, antes de contratar algún plástico, considera que este se ajuste a tu bolsillo. Acerca del autor: Daniel Fitta es periodista apasionado por las finanzas personales; escribe todos los días en DeDinero de El Universal.