¿Es posible mantener un negocio familiar y, al mismo tiempo, cumplir con gastos imprevistos? La historia de Doña Pache, vendedora de comida en la alcaldía Cuauhtémoc y amiga mía, ilustra lo que viven millones de mexicanos que trabajan en la economía informal y que comienzan a mirar hacia la formalización ante el SAT como una oportunidad real de crecimiento.
Cada día, desde las 4:00 de la madrugada, ella instala su puesto y lo desmonta antes del mediodía. Vende en la alcaldía Cuauhtémoc, donde alista huevos, carnes, chiles y más para que los clientes armen su propio menú. Aunque su clientela es fiel y la respalda, reconoce que “hay días que nomás me estoy tronando los dedos porque ya tengo que pagar esto y lo otro”.

¿Cuáles son los beneficios de registrarse en el SAT?
Uno de los motivos que llevan a Doña Pache a considerar registrarse en el Servicio de Administración Tributaria (SAT) como persona física con actividad empresarial es el aumento de sus responsabilidades económicas.
Desde hace dos meses, Doña Pache paga mil pesos semanales (4,000 pesos al mes) en un centro de rehabilitación donde su hijo lucha contra las adicciones.
Esto se suma al costo de los insumos, transporte y otros compromisos familiares. Su solución ha sido trabajar más, fidelizar clientes y pensar en la formalización para aceptar pagos con tarjeta y ampliar su mercado.
¿Qué gana Doña Pache si se da de alta en el SAT?
De acuerdo con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) y el SAT, registrarse en alguno de los regímenes fiscales puede ofrecer beneficios importantes para cualquier trabajador que busque dejar la informalidad:
- Cobrar con tarjeta y ampliar la clientela.
- Acceso a créditos para capital de trabajo o emergencias.
- Servicios de salud y protección social mediante esquemas de cotización.
- Historial fiscal positivo, útil para acceder a vivienda o apoyos oficiales.
- Mayor seguridad jurídica frente a inspecciones y regulaciones locales.
Para Doña Pache, que ya es dueña de su casa y cuenta con el respaldo de su familia, el paso hacia la formalización será estabilidad financiera y la posibilidad de profesionalizar un negocio que lleva años construyendo.
¿Por qué tantos trabajadores siguen en la informalidad en México?
El INEGI estima que más de la mitad de la población ocupada en México trabaja en la economía informal. La tasa de informalidad laboral se ubicó en 54.8 por ciento en el primer trimestre de 2025, según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Esta alta tasa de informalidad es considerada una falla estructural de la economía mexicana, ya que los trabajadores informales a menudo carecen de seguridad social y otros beneficios laborales.
Las razones principales son la rapidez con la que se puede iniciar un negocio y eludir trámites burocráticos. Sin embargo, esta decisión implica renunciar a beneficios como seguridad social, pensión, créditos y programas de apoyo productivo.
En palabras de Doña Pache, “quiero evolucionar mi negocio, porque si me doy de alta voy a poder crecer y tener más clientes”.
Por cierto, te escribí esto, que tiene mucho que ver con los negocios: INEGI revela qué hacen los negocios que logran mantenerse por años en México.
¿Qué significa registrarse como persona física con actividad empresarial?
Es el régimen fiscal en el SAT para personas que ofrecen bienes o servicios, sin que tengan una empresa como tal. Permite emitir facturas, declarar ingresos y acceder a beneficios financieros y de seguridad social.
Debo mencionar que una vendedora de comida no necesariamente debe registrarse como persona física con actividad empresarial. Y es que la elección de régimen fiscal depende de varios factores, como el monto de sus ingresos, el tipo de negocio y la forma en que opera.
En México, existen diferentes regímenes fiscales para las personas físicas. La elección del régimen dependerá de la actividad que se realiza y de los ingresos.
Una vendedora de comida puede considerar las siguientes opciones:
Régimen Simplificado de Confianza (RESICO)
Este régimen es para personas físicas con ingresos menores a 3.5 millones de pesos al año. Es una opción atractiva para pequeños negocios, ya que las tasas de impuestos son bajas y las obligaciones fiscales son sencillas.
Régimen de Incorporación Fiscal (RIF)
Aunque ya no se puede inscribir a nuevos contribuyentes en este régimen, si la vendedora ya estaba registrada aquí, puede permanecer en él. Es un régimen para personas con ingresos de hasta 2 millones de pesos al año, y ofrece beneficios fiscales como la reducción de impuestos durante varios años.
Régimen de Actividad Empresarial y Profesional
Si sus ingresos superan los límites de los regímenes anteriores o si desea operar de manera más formal, este es el régimen para ella. Sin embargo, las obligaciones fiscales son diferentes.
¿Qué necesito para darme de alta en el SAT?
Se requiere CURP, RFC, comprobante de domicilio, identificación oficial y cita previa en el SAT. El trámite es fácil y gratuito.
¿Es obligatorio formalizar un negocio pequeño como el de Doña Pache?
La informalidad no es ilegal, sin embargo, formalizar un negocio ante el SAT permite cobrar con tarjeta, emitir facturas, acceder a créditos y contar con mayor respaldo legal y social.
La historia de Doña Pache es la de miles de mexicanas que madrugan para sostener a su familia con su propio trabajo. Hoy, su reto no solo es vender comida cada mañana, sino dar el salto hacia la formalización. El SAT puede ser la puerta para transformar un puesto de comida en un negocio con futuro, con beneficios tangibles para su familia y su comunidad. Acerca del autor: Javier Ramírez es periodista financiero especializado en economía digital, inteligencia artificial, fintech e inversiones; escribe todos los días en DeDinero.