Aunque para muchas personas las tandas son un método popular de ahorro, la Condusef ha advertido sobre los riesgos que implican tanto para los participantes como para los organizadores.
Y es que uno de los principales problemas al organizar una tanda es el riesgo de incumplimiento por parte de los participantes, lo que puede impedir cubrir los turnos correspondientes.
Además, a diferencia de otros instrumentos regulados, las tandas no generan ningún rendimiento, por lo que este no crece. Ante este panorama, surge una pregunta: ¿qué gana la persona que las organiza? Por lo que en esta ocasión, en DeDinero te compartimos la respuesta.

La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) menciona que las tandas han ganado gran popularidad en México e incluso en otros países de América Latina, debido a que su funcionamiento es sencillo y no requiere de muchos requisitos para acceder a él.
Te invito a seguir nuestras últimas noticias todos los días dando clic aquí: https://news.google.com/home?hl=es-419&gl=MX&ceid=MX:es-419
Y es que para que este mecanismo entre en acción tan solo se necesita un grupo de personas que estén dispuestas a aportar una cantidad fija de dinero durante un periodo determinado y, a cambio, en cada turno, uno de los participantes recibe la totalidad de lo recaudado.
No obstante, aunque suene sencillo, dentro de este esquema, el organizador, también conocido como líder de la tanda, desempeña un papel clave, pues es él quien coordina las aportaciones, establece los turnos y, en muchos casos, se encarga de que todos los integrantes cumplan con sus pagos.
Y aunque ya se ha especificado que las tandas no generan rendimientos, muchas personas se preguntan: ¿qué gana una persona que lleva la gestión de la tanda? Aunque no existe una ganancia económica directa, asumir este papel puede ofrecer distintos beneficios, como los siguientes:
En muchas ocasiones, los organizadores de estos esquemas tienen la oportunidad de escoger el primer o el último turno para recibir el fondo acumulado. Esto puede representar una ventaja importante si necesita disponer de una cantidad considerable de dinero para cubrir una emergencia, realizar una compra, afrontar un gasto específico o simplemente darse un gustito.
Ante la falta de rendimientos y la gran responsabilidad que representa gestionar el capital del grupo participante, algunas personas suelen cobrar una comisión o incentivo por la organización. Asimismo, luego de que termine cada uno de los turnos, algunos participantes suelen, como manera de recompensa, otorgarle al organizador una cantidad como compensación por coordinar la tanda y hacer que esta se cumpla en tiempo y forma.
Cabe señalar que esto no siempre se efectúa, y que depende de las reglas estipuladas y de los participantes que deseen acceder a esto.
Uno de los principales riesgos de las tandas es que, durante su celebración, algunos de los integrantes decidan no continuar o incumplan con las aportaciones. Es por ello que la persona responsable debe tener un fuerte control de quién invita a la tanda, pues el grupo debe estar integrado por personas confiables y responsables, lo que ayudará a reducir el riesgo de retrasos o incumplimientos en las aportaciones.
Como te mencionamos hace un momento, las tandas se han convertido en el método tradicional de ahorro de generaciones; sin embargo, al ser un mecanismo informal, representa importantes riesgos financieros y no genera rendimientos.
No obstante, no hay que satanizarlos, ya que si el grupo participante es responsable, las tandas pueden convertirse en esa estrategia que ayude a desarrollar el hábito del ahorro, además de que su acceso es fácil. Acerca del autor: Daniel Fitta es periodista apasionado por las finanzas personales; escribe todos los días en DeDinero de El Universal.